Querido amigo Elegante, donde
quieras que estés:
No
recuerdo muy bien en que mar nos cruzamos ni en qué época fue. Sólo recuerdo que nuestras travesías en este
mundo virtual fueron de la mano día a día, año a año. Cada día encontraba a un
amigo que a veces me reñía, otras me daba palmaditas en la espalda y siempre me
hacía reír, con ese humor tuyo tan característico y, tan ELEGANTE, como lo
fuiste tú, como lo seguirás siendo mientras una sola persona en la tierra te
recuerde. Hemos navegado por muchos mares y hemos vivido mil aventuras
virtuales, unas veces de cosaco francés, otras me has dado de merendar en el
Royal Elegant vestido con tu bata de seda. Me ofrecías un bocadillo de
mortadela de aceitunas, mientras tu degustabas gambones de garrucha regados con
un champán de nombre francés, que nunca supe escribir. Contigo fui grumete a las órdenes del Capitán
Ballantines, me presentaste a Veronique y a Monique, con las que jamás pude
intimar ya que tú las tenías enamoraditas, con tus buenos modales, con tu
caballerosidad. Contigo subí al Empire State para rematar los últimos pisos de
ese edificio. Contigo y con Fermín viaje a Senegal y adoptamos a un gorila algo
sinvergüenza que al final resulto ser muy mono. Cuando necesité consejo me lo
distes, cuando necesiteé ayuda no preguntaste, solo actuaste. Cuando las cosas
venían mal dadas tu eras el catalizador del grupo, el que pensaba por todos, el
que amainaba los ánimos y el que siempre mediabas en los litigios. Nuestras
obligaciones no nos permitieron tomarnos una caña juntos, pero eso no impidió
jamás que te considerara un amigo, un gran amigo. A pesar de que criticaras mi
música (con motivos). Y sabes? Amenazo con seguir emitiendo en tu sala para que
puedas seguir criticándome.
No quiero terminar esto sin acordarme
de Res. Los tres hemos estado juntos en esto mucho tiempo.
Por cierto Ele, estés donde estés
mira a ver si allí tienen internet para seguir chateando cuando volvamos a
encontrarnos.
Un abrazo
El Pirata cojo